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lunes, 10 de noviembre de 2014
La Masía Tristany
Para llegar hasta la Masía de Tristán, ubicada a 17 kilómetros de Segorbe, se puede utilizar el camino conocido como de Cabrera, donde al llegar a la Olivera Morruda, se tomará la pista de tierra que, de camino hacia la próxima Masía de Ferrer, se desvía hacia la izquierda del camino de acceso a la misma. Ascendiendo por ella, se pasará por el acceso a la Fuente Sinainas, que baja hacia la derecha, aunque para llegar hasta la masía habrá que continuar recto casi dos kilómetros por la pista principal.
Otra opción es dirigirse hasta la localidad de Gátova, localidad que se bordeará hasta pasar el cementerio, desde donde parte un camino asfaltado hacia la izquierda que se dirige hacia la Fuente del Tormo. También se encuentran en este camino indicaciones para llegar hacia la masía, que dista unos 6,5 km de Gátova y 25 de Segorbe.
Los orígenes de la masía son desconocidos. El hallazgo de una necrópolis íbera en la llamada Mina de Tristán en 1978, en la que se hallaron numerosos restos cerámicos de ánforas y vasijas aunque ningún resto de edificación antigua, atestigua la presencia humana en estas tierras desde al menos este periodo.
También el origen del nombre es algo confuso. La mayoría coincide en que el nombre de la masía se debe a un cartujo de Portaceli apellidado Tristany, que utilizó el mas para reorganizar todos los caminos de la zona y crear una especie de red viaria oficial en sustitución de viejos senderos y pasos por caminos principales de origen antiguo. Lo que ya es más controvertido es cuándo tuvo lugar este suceso, pues las primeras noticias de la posesión de los cartujos de Portaceli se documenta el 13 de agosto de 1623, cuando los frailes compraban a la viuda de Fandos de Segorbe una masada contigua al Tristán por 18 libras. Da la impresión de que esta sea la fecha en que la Cartuja se hace con la masía, aunque tal vez de ser cierto el origen de su nombre podría haberla tenido arrendada con anterioridad.
Desde luego, el hecho de que el 31 de enero de 1624 se concluyeran las obras de un pozo de nieve próximo a la masía (en la partida de Rebalsadores) podría justificar el por qué los cartujos estaban tan interesados en su posesión, pues ya desde el día siguiente al de su conclusión comenzaron a aprovechar la nieve que cayó en abundancia en la Calderona. Aunque parece ser que fue en 1670 uno de los más fructíferos, pues comentaban los frailes que la caída de nieve en Tristán y otras partes durante el mes de febrero fue tan abundante que duró en la armería más de un mes, y que además de colmar las necesidades de la casa, aun hubo para vender 100 cargas.
No solo la nieve era recogida en Tristán, aunque sí su principal producto. En 1625 se recogerían 78 cahices de trigo, que darían pie a un pequeño conflicto con el alguacil de Segorbe, que se personó en la masía con idea de cobrar el diezmo y primicia del Obispo y cabildo de la catedral segorbina, pero fue rechazado por la previsión de los frailes, que habían solicitado una firma de derecho de la Real Audiencia que les eximía de tal pago. En años sucesivos la cosecha no sería tan generosa, pues en 1654 se declaran 42 cahices, que ya bajan a 20 dos años después, si bien se recolectaron otros 20 cahices de cebada, 35 cahices en 1662, 9 y 5 de trigo y cebada respectivamente en 1664 y 24 de trigo y 9 de cebada en 1665.
Años más tarde, en 1704 se demuestra que las tierras de esta heredad no eran muy de provecho, pues se hubo de recuperar mucha parte de tierra que estaba perdida y usurpada por los de Olocau, Olla y un tal Gerónimo Sierra de Forcas (ó Torcas), que se construyó una casita y una era a la parte del barranco de Agua Amarga y tomó numerosas tierras para sí, por lo que los monjes debieron pleitear para recuperarlas. También se hubo de reparar la masía, la teñada y pajar por estar prácticamente arruinados y por suelo debido a su abandono.
Por último, cabe citar el uso ganadero de sus dehesas, en las que pacían los ganados de cabras y ovejas durante los ocasionales desplazamientos entre el priorato y las masadas del Collado (Bejís) y Tristán. Estos ganados eran una parte importante de la economía cartuja, pues además de lana, leche, pieles y quesos, proporcionaban carne para los criados, y numerosos ingresos de las ventas de sus productos y los propios animales a los pueblos vecinos. También se hubo de pleitear por evitar pagar los diezmos y primicias sobre los ganados con Segorbe, que se resolvió favorablemente para los frailes.
A partir de estas fechas, los manifiestos de ingresos de Portaceli de 1776 y 1804 ya no arrojan cifras concretas sobre Tristán, algo preocupante sobre todo en un momento en que corren unos tiempos en los que es necesario demostrar que todos los bienes que posee la Iglesia sirven para su sustento. Tal vez se deba a que de nuevo las 50 cahizadas que conformaban la heredad estuvieran de nuevo algo olvidadas.
Tras la desamortización la masía iría a parar a manos particulares. Se sabe que perteneció a la familia Velázquez de Segorbe, y que años más tarde fue adquirida por ICONA, que introdujo en sus tierras diversas especies de pinos, entre los que cabe destacar el pino piñonero por los diferentes injertos de estos con otras variedades (rodeno y carrasco principalmente) que se realizaron a modo experimental. Años después, tanto la casa como las tierras pasarían a ser propiedad de la Conselleria de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana, que las cedería a su vez al Centro Excursionista de Valencia para su uso como albergue.
Hoy la masía presenta un aspecto relativamente bien cuidado, pues sus alrededores han sido convertidos en una zona de recreo, aunque el abandono funcional del edificio (ver nota), ya fuera de uso, hace mella en él. Lo que más llama la atención del mismo es el curioso reloj de sol que destaca en su fachada, pues presenta no sólo la peculiaridad de que el astro rey aparezca alado, sino que inexplicablemente sólo está preparado para señalar el espacio de tiempo que va desde las 8 hasta las 15 horas.
Los alrededores de la masía son también de gran interés, pues a los numerosos parajes próximos a los que acercarse en coche, bici o andando, se suman la posibilidad de practicar la espeleología en la cercana cueva de Sacañé, visitar el poblado ibérico de La Hoya, el pozo de nieve de Rebalsadores construido por los frailes de Portaceli, los alcornocales de la montaña de El Gorgo, o la serrana población de Gátova.
BIBLIOGRAFIA:
- Gátova a través de la Historia. Eladio Suarep (2007)
- Las Masías de Segorbe. Placido Benet. La Prensa de Segorbe (2005)
- Cartuja de Portaceli: Historia, Vida, Arquitectura y Arte. Fco. Fuster Serra (2004)
- Los Anales de la Cartuja de Porta-Coeli. Mª Estrella Ribes Traver. (1998)
- Itinerarios Culturales Alto Palancia. EPA/ Caja Segorbe- Caja Valencia. (1985)
Gracias a Jose Ángel Planillo Portolés por el artículo.
Técnico Superior de Información y Comercialización Turística y Guía de Turismo y Cultural del Alto Palancia y Sagunto así que no dudéis de poneros en contacto con él para conocer en profundidad nuestras tierras en su correo electrónico porelpalancia@gmail.com o directamente en su teléfono 677 06 29 20.
Además en su web vive el Alto Palancia y en su Facebook podrás seguir toda la información y consultar las visitas guiadas que realiza
También os dejamos la ficha del área recreativa:
*Nota: Actualmente la Masía de Tristán se encuentra cerrada a la espera de que se ejecuten las obras necesarias en materia de seguridad. Por este motivo desde 2012 ya no existen paelleros y está prohibido hacer fuego allí.
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